Invención y transferencia

 

 Encuentro del 28 de Septiembre de 2020 

Paula Szabo – Andrea Brunstein – María Eugenia Cora - María Marciani




  Lars y y su chica real (1)

                                                                                   Andrea Brunstein 

 

A lo largo de los dos años de investigación en nuestro Ateneo Clínico sobre Psicosis Ordinarias, hemos ido aprendiendo y hemos puesto el foco en ver que nos enseña la psicosis. Apoyadas por la última enseñanza de Lacan hemos ido observando que la psicosis no es una estructura en déficit, y que lo interesante es abordar los casos en el punto donde los arreglos que le funcionaban al sujeto dejan de funcionar y observar que nuevos arreglos trae o puede construir. 

En el caso de Lars, no podría asegurar que es una psicosis ordinaria, pero sí me sirvo de esta película para ver que arreglos le sirven a este sujeto para hacer lazo, teniendo en cuenta que no es un caso clínico, pero tomando del personaje aquello que me interesa trabajar. 

En este caso me interesa poner el acento en la transferencia en la psicosis. 

La película comienza con Lars en un garaje, que se esconde ante la llegada de su cuñada, que le insiste para verlo. Su respuesta es esquiva, como es esquiva la respuesta a una compañera de trabajo que lo busca para salir o a las insistencias de los otros del pueblo que le preguntan cuándo va a estar acompañado. Podría decir que la respuesta de Lars a la demanda de los otros, es guardar cierto silencio, esconderse, esquivarla, mantenerse a distancia… en soledad. 

Un amigo del trabajo le muestra una propaganda por internet, de una muñeca inflable más ligada a un juguete sexual, pero bajo la leyenda publicitaria de “Puedes personalizar a tu propia mujer”, Lars una vez más no responde, pero un mes después llega Bianca a su casa...Ya en una primera aproximación, antes de sacar a Bianca de su caja, un dato relevante…Lars arregla su imagen. Se viste, se peina, arregla su bigote…se pone lindo para el encuentro. 

Es así como comienza a construirse Bianca y como decía la publicidad, Lars la personaliza. Elije ciertos detalles que a él evidentemente le funcionan para armar su lazo…es en principio una muñeca, pero además no camina, y habla otro idioma. Es muy religiosa y no quiere dormir en el mismo lugar que él. 

Lars construye un partenaire con quien poder hacer lazo, y esa solución le permite un modo de relación a los demás, donde no es tan necesario tenerlos a distancia. 

Es a través de Bianca, que Lars tiene un primer encuentro con la médica, que también es la psicóloga del pueblo, a quien nombraré como analista. 

Me voy a servir de algunos párrafos del texto de Eric Laurent, “Disrupción del goce en las locuras bajo transferencia” (2), para centrarme en el concepto de transferencia. 

En principio Laurent nos aporta un dato clínico muy interesante, cuando alguien accede al análisis su modo de entrada es bajo la disrupción, hay una ruptura con el modo que hasta ese momento funcionaba, bajo el cual las significaciones se sostenían, hay cierta ruptura de una estabilización que había hasta ese momento. 

Volviendo a la película… ¿Qué desestabiliza a Lars? Podría decir que hay dos situaciones que le generan cierta disrupción. Por un lado, una fuerte demanda de su familia y del pueblo que evidentemente se le torna intrusiva, poniéndole en jaque su solución solitaria. Por otro lado, el embarazo de su cuñada, la inminencia de un parto que es un dato crucial en su historia. Es en esta coyuntura que Lars “inventa” a Bianca. 

Es así que comienza el encuentro con un analista que lo sigue, utiliza el delirio que el armó para citarlo una vez por semana, bajo el detalle de tener que ver a Bianca porque no está bien. La analista tiene un primer encuentro con la familia de Lars que me resulta relevante, les dice: “Lars es un hombre que está adaptado a la vida, pero con Bianca armó un delirio, puede ser que lo haya producido como un modo de resolver algo” Y dice, “Bianca es real, no lo contradigan”. Es así como su función se sostiene    en dos cuestiones fundamentales, él tiene el saber y hay que seguir lo que él construye, ella va por detrás, ella lo sigue, el supuesto saber no queda del lado del analista, sino del lado de Lars. 

Se producen distintas situaciones en el consultorio y es interesante la posición que la analista toma. Es ella quien le dice a él si la acompaña mientras lee y come algo. Es él el que muestra un interés por la vida de ella y ella responde. Una foto en la biblioteca lo lleva a preguntarle si está casada, ella le cuenta que es viuda, él le pregunta si tiene hijos, ella dice que no pudo, entonces Lars le pregunta si se siente sola, ella le dice que mucho, y es así como Lars instala mediante transferencia, en el análisis el tema del amor y la soledad. 

Esta calificación del analista como aquél que sigue lo que el analizante tiene que decir, concuerda con la descripción de la posición del analista como testigo o secretario de la elaboración. 

Dice Laurent, “Por un lado la maniobra de la transferencia en las psicosis nos dice algo en el abordaje de la transferencia en la última enseñanza. Por otro lado, la última enseñanza nos permite ir más allá y deshacernos de ciertas dificultades que nos retenían en nuestro acto” (5) 

Es a partir de estos encuentros, que Lars puede empezar a contar un dato relevante que él se pone capas de ropa para que no le rocen el cuerpo, que no soporta que lo toquen, y que un abrazo lo siente como una quemadura…Se deja acompañar por la analista en una especie de investigación que va haciendo con su cuerpo, donde se deja tocar el brazo y él va diciendo cuanto le duele y cuánto puede soportar. A medida que avanza la película se va viendo a Lars con menos capas de ropa…y con una mirada puesta en su compañera de trabajo a la que anteriormente le esquivaba. Puede salir con ella y al final del encuentro darle la mano. 

También llega el momento en que ya no necesita de Bianca, y Bianca muere, la analista lo sigue … 

Propongo como pregunta y para abrirlo a la charla, qué estatuto tuvo para Lars el encuentro con la analista. En principio diría que permitió subjetivar y elaborar distintas situaciones que no estaban subjetivadas, pero, sobre todo, propuso un lugar donde alojar su delirio durante el tiempo que fue necesario sostenerlo, cuando eso no fue más necesario para Lars, lo siguió en su salida. 

Para concluir: 

El texto de Eric Laurent pone en relieve que las psicosis nos enseñan, de cómo operar en un análisis, tomando la última enseñanza de Lacan.   

La transferencia del modo que la conocemos, en la enseñanza de Lacan clásica, es la transferencia que implica otro bien establecido y bien armado, al que se le supone un saber, y quien encarna el lugar de objeto.  Ahora, ese Otro se desvanece en la clínica de la Psicosis, y no es desde ahí que la función del analista puede operar. 

En la última enseñanza, Lacan, se cuestiona y se interroga muchos de los conceptos trabajados hasta ese momento. La transferencia, es la gran ausente, sólo se detiene en la transferencia en la “clase del 10 de mayo de 1977 del Seminario 24” (6).  

La introducción del Sinthome, apunta a construir un saber hacer de cada parletre con su sinthoma. Si la cuestión es el saber hacer para cada uno, es sin el Otro 

La posición del analista encarnando el Otro del supuesto saber va a contrapelo en la última enseñanza. 

Entonces, es en este punto que la Psicosis nos enseña. Nos da un antecedente previo a la última enseñanza de cómo ocupar la función del analista cuando no nos orientamos por el Nombre del Padre y sabemos que no hay Otro encarnado en la transferencia. 

  

Referencias:

(1) Referencia a la película: Gillespie, C. Lars y la chica real, 2007 

(2) E. Laurent, Disrupción del goce en las locuras bajo transferencia, Vitualia #36, Marzo 2019 

(3) E. Laurent, Disrupción del goce en las locuras bajo transferencia, Virtualia #36, Marzo 2019 

Disrupción del goce en las locuras bajo transferencia | Virtualia, Revista digital de la EOL (revistavirtualia.com) 

(6) Lacan, J., “Le Seminaire: L’insu que sait de l’une bévue s’aile a mourre” 


 


Un deshielo, capa por capa 

  

   María Eugenia Cora 

La noción de PO resulta adecuada para nombrar una posición subjetiva: cuando no hubo desencadenamiento ruidoso, cuando no se registran fenómenos elementales, cuando no hay una historia de clara ruptura que indique un antes y un después.   


Sabemos que lo que orienta nuestra praxis desde la última enseñanza de Lacan es la noción de goce como inadecuado de entrada: palabra y cuerpo, goce y ser hablante, no encuentran una común medida. Se trata de un cuerpo vivo, con su goce. Cuerpo sexuado, capturado por el malentendido. A la vez, no hay saber que recubra totalmente las modalidades actuales de presentación del sufrimiento. Se trata del goce desarticulado de lo simbólico, como real que nos orienta, evidenciando el efecto de afecto en un cuerpo, que insiste, inalcanzable por la operación simbólica.  


Tomando la perspectiva del parlêtre en la clínica nodal, se sitúa en el nudo la interacción de los tres registros R, S, I en la experiencia del ser hablante. En el anudamiento borromeo el objeto a queda -como sabemos- en el centro de esa inscripción. La clínica nos demuestra que esta modalidad de anudamiento tiene por estructura un punto de falla: se escribe como lapsus del nudo.   


El sufrimiento de cada sujeto se puede ubicar en estos tres modos de nombrarse, que surgen de cada uno de los tres registros. De lo imaginario: la inhibición; de lo simbólico: el síntoma; de lo real: la angustia.   

En la clase del 10-12-74 lo dice así: “del mismo modo, Freud, para volver a él, ha enunciado algo tríadico: I, S, A. ¿Podemos situar estos 3 términos? La inhibición es siempre asunto de cuerpo, o sea de función. Y para indicarlo sobre este esquema diré que es lo que en alguna parte se detiene por inmiscuirse en una figura de agujero de lo simbólico”.  

Luego ubica la Angustia “en tanto que ella parte de lo real, es la que va a dar su sentido a la naturaleza del goce que se produce aquí por el recorte de lo real y lo simbólico”.   



Y finalmente “es como síntoma que identificamos lo que se produce en el campo de lo real: un signo de lo que no anda en lo real”.  Es un efecto de lo Simbólico en lo Real y por eso dice Lacan podemos operar sobre él.  

La orientación dada por la última enseñanza de Lacan, que se apoya en las psicosis, tiene efectos en la clínica: orientar la práctica en el parlêtre implica tomar en cuenta el goce silencioso que leemos/escribimos en el cuerpo.   


El personaje de este film nos propone el desafío de precisar sus coordenadas singulares, a partir de la respuesta que arma con el recurso de un objeto de venta pret-â-porter, pero al que le encuentra un uso confeccionado a medida.   


Lars se presenta a través del marco de una ventana, parado detrás, pero configurando una escena que será de mostración al Otro. Su rechazo al encuentro, signo de un cambio en su conducta, se ofrece como índice de una inhibición para el contacto.  


En la escena que sigue, el párroco recuerda: hay libros y libros de leyes… pero sólo hay una ley: “Amaos los unos a los otros”. De entrada, Lars se encuentra demandado a encontrar una novia, un partenaire (mujer u hombre, da igual) para ajustar ese punto suelto: su soledad.  


Podemos leer en el texto que el embarazo de Karin, su cuñada, desacomoda el ordenamiento que Lars había logrado en sus 27 años de vida: un joven apuesto, de buenos modales, con trabajo, con casa, enlazado a la comunidad a la que pertenece y donde es querido.   


Lars pierde a su madre en el parto. De ella conserva una manta, envoltura tejida con amor, objeto que Lars ofrece a Karin para que el bebé no tome frío. Ocurre que la cuñada devendrá madre, trastocando los circuitos habituales.   


Recorto este detalle que capturó mi atención desde el comienzo: la función del objeto en el caso. (La mantita, Bianca y el osito de peluche de Margot).   


Son objetos que introducen la pregunta por su estatuto y su función; e invitan a revisar la noción de duelo. ¿Podemos pensar alguna particularidad para el duelo en las PO? Evidentemente será una por una que esto adquiera relieve. No obstante, eso, podemos intentar trazar líneas de orientación para el abordaje de nuestros casos. Y este año, de nuestros personajes fuera de serie.   


Les comparto algunas hipótesis.   


Lars no realiza el duelo por la muerte de su madre, no metaboliza esta pérdida en lo real. Podemos suponer, tampoco por el padre. Sin embargo, logró armarse una vida, sostenido en las rutinas y las leyes del pueblo. Contando con la buena vecindad, un trabajo estable, los preceptos de la Iglesia. Sin saber qué es crecer, ni qué es ser hombre con una mujer.  


Hasta el embarazo de su cuñada, momento crucial que produce un giro en la historia, pudo evitar ese esfuerzo y el desafío del duelo. Podemos pensar que se aferró a la mantita como objeto que llevaba siempre consigo. Ese objeto “precioso” que luego sabremos que tejió su madre cuando estaba embarazada de él, y con el cual se arropa día a día, como última y primera capa.   


Capa a capa, se cubre para evitar el dolor que le produce el contacto con la piel y el otro. El abrazo le duele. “Es como cuando se congelan los pies afuera y al entrar, queman”.   


Ante el embarazo de Karin se produce un cambio drástico en el modo de relación de Lars con su hermano y su cuñada: se aísla, no puede ir a la casa y se queda en el garaje, lugar donde se mantiene a distancia, como un perro.  



La insistencia para que socialice refuerza su rechazo. “¿Me puedes soltar por favor?”, “No estoy de humor para eso”, “Tengo otros planes”. Su hermano intenta hablarle: pasas mucho tiempo solo. Papá era un poco así. “Él no quería nadie cerca. Esa es la diferencia”.   


Pasados 6 meses, aparece un recurso: una muñeca extranjera, que apenas habla su idioma, personalizable en todo. Bianca será su chica real: en silla de ruedas (no puede irse sola ni lejos), muy religiosa (ambos solteros, no pueden dormir juntos) y tímida. A Bianca no le importan las cosas superficiales.   


A su cuñada se le ocurre consultar con la Dra. Berman, médica de familia y psicóloga -por la salud de Bianca- quien ofrece encuentros semanales para un tratamiento especial.   


El encuentro con la Dra., transferencia mediante, le permite a Lars subjetivar algunos aspectos de su funcionamiento. Y empieza un recorrido de elaboración, centrado en el punto de no saber de la Dra.  


La Dra. afirma que Lars es funcional (en términos de Freud: vive solo, trabaja, sigue una rutina). Pero arma una relación delirante con su muñeca. Es posible que se haya descompensado. Puede ser una solución, para resolver algo. Y propone no contradecirlo. Ella es real. Bianca está aquí por alguna razón. No es una opción creer o no en ella. Lars decide.   

Lars la ubica en el dormitorio de su madre. Y comienza a contarle/se la historia de la familia. Dónde trabajaba su padre, de qué trabajaba…  

Bianca le formula un montón de preguntas a Lars. El la lleva a los lugares de su infancia: el lago congelado, la casa del árbol. La escalera. Rememora, elabora. Habla. Canta. “It´s more than just a game”.  

En sesión Lars habla con la Dra., quien solicita armar un historial más completo (de Bianca).   


Lars refiere que los padres murieron cuando era un bebé, pero no siente pena por ella misma. Sólo quiere ser normal. Que todos la traten con normalidad.   

La Dra. introduce el dato que su marido murió, que no tiene hijos y no pudo tenerlos.   

Lars supone que se debe sentir sola. Ella dice: “Tan sola a veces que me olvido qué día es y cómo deletrear mi nombre”.  


Se ubica el rasgo de inseguridad y el desagrado respecto a los abrazos. “Es un consuelo tener alguien que te rodee con los brazos”, le dice la Dra.  “No es agradable. Es como una quemadura. Se te hielan los pies y luego entras y te queman”. Con Bianca no, con el resto sí.  


Empezará a leer poemas en los encuentros con la Dra., versos dedicados a Dulcinea.

Conviene recordar que Dulcinea es la dama creada por un hombre de armadura, Don Quijote de la Mancha, el protagonista del libro de Cervantes, quien se encuentra profundamente enamorado de esta mujer que lo inspirará a convertirse en caballero. Dulcinea nunca aparece en la novela, ya que sólo es parte de la imaginación del Quijote.  

 




Lars y su delirio transitorio

 

María Marciani

En nuestro trabajo de investigación sobre las psicosis ordinarias nos interesa aprender del modo singular en el que en cada caso situamos los arreglos sinthomáticos, para eso nos parece importante precisar que intentan solucionar con ese arreglo, aunque sea momentáneo, el modo en que con ese arreglo se intenta sostener un anudamiento en los momentos de desenganche y cuál es su alcance. En ese punto, Lars (1) nos enseña del modo en que se sirve del comentario de su compañero de trabajo, de quien toma la idea de comprar una muñeca inflable, no para hacer uso de ella en tanto partenaire sexual, sino a mi entender, para hacer uso en tanto soporte de un delirio transitorio. Delirio, que acompañado de la terapeuta y con la complicidad de todo el pueblo, cobra un valor de un uso singular, a la hora de permitirle poner en juego lo que hasta el momento no entraba como posibilidad para Lars: “su cuerpo”. Lars tiene un cuerpo que duele al ser tocado, dolor que recubre con la mantita, la ropa y su aislamiento.  

Como en muchos casos de la época, la reclusión, el aislamiento, las dificultades para incluir el cuerpo en circuitos de placer, el uso desmedido de pantallas y el consumo solitario nos dejan ver la precariedad de ciertos arreglos donde las limitaciones se redoblan sin límite. ¿No es acaso el deliro de Lars un verdadero intento de no seguir en ese aislamiento, y a la vez un intento de poner freno a lo que empieza a ser cada vez más intrusivo y lo deja perplejo? Ese empuje que escucha de sus compañeros, vecinos y su cuñada que insisten en interrogar su soledad. 

Lars se anima a su manera a dejar entrar eso que hasta el momento le parecía vedado, intenta acercarse y no lo hace solo, su arreglo es alojado y permite mostrar como ese dolor en el cuerpo al ser tocado es precisamente el punto de desanudamiento del imaginario corporal que encuentra en el dolor el límite para lo insoportable de quedarse sin cuerpo, como María (la protagonista de On Body And Soul) se trata de un cuerpo robótico como lo señalaba Lili Zarensky en la presentación anterior. Paula Szabo, articulando las tres externalidades, pone en evidencia la falta del recurso a la significación fálica para alojar ese real en juego. Andrea Brunstein ubica la transferencia como alojamiento del invento de Lars y a la vez como posibilitadora de una salida de ese delirio, acompañando su final, la muerte de Bianca. 

El cuerpo dice Lacan en Seminario 23 (2) se lo tiene, creemos que lo tenemos, pero en cualquier momento levanta campamento, y esto no es inherente a la psicosis, sino que es condición del parletre en tanto no va de suyo que tenga un cuerpo y que lo real puede aparecer de manera inédita. 

Este punto me recordó el relato de nuestro colega J.D. Matet, luego de salir de la internación en cuidados intensivos por un cuadro grave de COVID: “Lo que me sorprendió desde mi despertar–y he contado a mis próximos- fue hasta qué punto movilicé un delirio para asumir la situación. Un delirio en el sentido que se trata de unaneoconstrucción, que no es un sueño cuya significación falta interpretar, sino una serie de aserciones, de traducciones de signos. Estuve al trabajo del delirio durante un tiempo de “desconexión” (paralizado para permitir la respiración artificial) permitiéndome contar este intento de preservar un cuerpo en tanto que lugar de su experiencia psíquica y subjetiva. (3) 

Lacan despliega un extenso desarrollo por medio de los nudos y los fenómenos de continuidad de los registros partiendo de la pregunta de si Joyce estaba loco (4), para finalmente responder que no, puesto que ubica a la locura en relación a la posibilidad o no de volver del punto en que los registros se confunden en una continuidad. La solución de Joyce respuesta que nos da en el seminario 23 es que en la locura se trataría de una continuidad de los registros, y el modo en que eso tiene retorno o no. En Lars como en muchos casos de psicosis ordinaria, se trata de momentos de desenganche y nuevos enganches; empalmes y suturas, ya que un análisis en la última enseñanza se trataría de eso, de este modo, nos despegamos de la idea de las respuestas sólidas y nos acercamos a poder pensar por vía del nudo, otros modos de intervenir en las psicosis, dando lugar a las invenciones de cada quien, tal como nos enseña el film y el testimonio de D. Matet, inventar allí donde lo real se hace insoportable. 

 


Referencias:

(1) Lars y una chica de verdad. Película. Director: Craig Gillespie. EEUU. 2007 

(2) Lacan, J., El Seminario, Libro 23. El sinthome, Paidós. Buenos Aires, 206, pag. 64 

(3) Matet, D., ¡Convocado! Lacan Quotidien N 880. 17 de abril 2020 

(4) Lacan, J., El Seminario, Libro 23. El sinthome, Paidós. Buenos Aires, 206, capítulos V y VI 

 

  


 

Función del duelo 

  

   María Eugenia Cora 

Trabajo pieza por pieza, capa por capa.  

Si seguimos a Freud “El duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc.”  El término duelo, se origina en dos raíces latinas, dolus (dolor) y duellum (desafío).  


Frente a la pérdida de un objeto se hace necesario un trabajo de elaboración, para poder perder ese objeto que desapareció en la realidad. Que posibilite simbolizar la pérdida.  


Freud, en «Duelo y melancolía» (1915) sitúa tres tiempos en la tramitación de un duelo:  

Primer tiempo: el sujeto reniega de la pérdida, no quiere saber de ella, un «ya lo sé... pero aún así».  


Segundo tiempo: un desasimiento pieza por pieza de los lazos que lo unen al objeto perdido. Tercer tiempo: la libido se retrae hacia el yo para luego poder dirigirla hacia otros objetos. El sujeto toma rasgos del objeto de manera que pueda así perderlo: a condición de apropiarse de algo del objeto bajo la forma de la identificación.  


En algunos casos el trabajo de duelo se detiene en uno de sus tiempos, no prosigue. Se atasca. A veces se dice: duelo congelado.  


Lacan propone una lectura del duelo en el nudo borromeo: un agujero real produce un desorden en la trama simbólica perdiendo su localización la falta. Y el dolor del duelo recae sobre un cuerpo imaginario. La pérdida es real, el objeto ya no está allí. Se desordena el mundo significante, aún no puede inscribir su falta. Se requiere perder simbólicamente aquello que se ha perdido en lo real. Inscripción que, como tejido simbólico sobre el agujero en lo real, teja un entramado.  


Cuando no se cuenta con recursos simbólicos para elaborarla, se responde con fenómenos en el cuerpo. O fenómenos en el hacer (actings, pasajes al acto, lesiones psicosomáticas) en lugar de un decir.  


El duelo aparece como acting-out cuando hay un duelo no realizable, mostración de la perdida de objeto. Se expone sin palabras la pérdida de objeto: se pone en escena de manera repetitiva. Mostración repetitiva, sin elaboración.   


Propongo ubicar la mantita como el objeto mostrado en la escena, que evita melancolizarse: conserva esa parte de la madre con la que evita congelarse y quemarse. El objeto en el bolsillo, no lo pierde.   


Luego con Bianca, aparece un uso del objeto que implica un nexo con lo simbólico, para tender un puente entre cuerpo y palabras, reparando el desgarro de la realidad.  Uso que finaliza cuando Lars decide que muera.    

Tiempo de deshielo, primavera que florece… tiempo en que apetece pasear. Con Margot.  

 


Me arde me, quema...  

 

Paula Szabo  

Haciendo uso de la expresión "psicosis ordinaria", que Miller extrae de la última enseñanza de Lacan intentaremos pensar a partir de la película "Lars, y una chica de verdad" las 3 externalidades planteadas por Miller en "Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria", texto que de entrada subraya de un modo preciso la noción de uso, invitándonos a pensar la clínica haciendo uso práctico de los conceptos, dando lugar a los ecos que despierta esta palabra inventada.   

Lars mirando por una ventana, así comienza la película. ¿Qué mira? ¿No sabemos... pero no quiere que lo vean, no quiere? ¿No puede? ¿Se esconde?  

¿Qué nos enseña Lars, ese personaje construido por un director de cine? Esconderse ya es una respuesta. Se sustrae de la mirada del otro, esa es su manera de hacer con algo -no sabemos con qué- que a él le pasa en el encuentro con otros, cuando ve venir a su cuñada se corre de la ventana.  

Captar en lo que él hace un modo singular de respuesta, más allá de los ideales de cómo se cree o espera que se haga, implica leer las respuestas del sujeto no como un déficit, sino como un modo de tratamiento de lo que le sucede.  

Lars, va construyendo "capas" que mantienen al otro a distancia. Una escena, en una de las tantas consultas en las que lleva a Bianca a la médica, surge el divino detalle que nos da una clave de lectura, que va más allá de los efectos de sentido de la palabra, los reduce y permite recortar un acontecimiento de cuerpo. El texto Leer un síntoma que Miller presenta un año después de Efecto retorno va en esa dirección. Volvamos a Lars, el contacto con los otros le produce un dolor insoportable. Estas capas que él va construyendo con remeras y camisas, podemos sumar a la lista también la manta tejida por su madre, y por qué no a Bianca misma son capas que lo protegen de ese dolor insoportable que siente frente al contacto con otros. Para Lars que lo abracen duele, es como una quemadura, como cuando se te hielan los pies al salir y luego al entrar vuelven a entrar en calor.  

Este detalle o pequeño índice nos permite pensar sobre el estatuto del cuerpo en la psicosis ordinaria, es ahí en el cuerpo donde se juega una de las 3 externalidades que nombra Miller en "efecto retorno de la psicosis". Ya hemos trabajado en el encuentro anterior a través de "On body and sould" las particularidades del cuerpo para el psicoanálisis en la psicosis ordinaria. En esta película Lars también nos permite trabajar -investigar- los modos en los que se trazan los bordes del cuerpo, los desbordes, y las dificultades que puede padecer un sujeto cuando estos bordes no están sostenidos en un anudamiento simbólico, imaginario y real desde el cuarto que implica el nombre del padre.  Ahí donde un sujeto neurótico logra un anudamiento de un modo digamos que estable, a través de un síntoma/padre que anuda los tres registros, en la psicosis el anudamiento se arma de otro modo. Un arreglo singular permite mantenerlos unidos, hasta que alguna contingencia irrumpe haciendo que la solución que hasta determinado momento función, se muestra insuficiente. En la película podríamos suponer por lo menos dos hipótesis, por un lado el embarazo de su cuñada, y futura paternidad del hermano - rompería la posible compensación imaginaria con su hermano? - faltan elementos para sostenerla y seria especular demasiado. También seria valido pensar que el encuentro con la nueva compañera de trabajo que lo busca constantemente no le fue indiferente, intenta recurrir a su modo habitual "mantenerse a distancia"; sale corriendo, la evita. Pero eso ya no funciona, no alcanza. La causa, imposible se ubicar con seguridad, es un supuesto. Lo que no lo es, es el invento que Lars arma en torno a Bianca, no es solo que la compra, sino el uso que hace de ella. Es a partir de ese uso que podemos pensar que es a través de ese invento que logra un nuevo arreglo con su cuerpo. La utiliza para poder armarse una nueva capa, que arme un cuerpo -que no tiene- Es a través de su relación con ella, que puede comenzar a tejer una trama imaginaria. En esa trama comienza a tejer el delirio en el que se entremezcla su propia historia y la que va contando de Bianca.   

Si a la externalidad corporal la entendemos a partir de la premisa de que al cuerpo se lo tiene, y no que se es un cuerpo, podemos pensar que de ahí surgen las dificultades que pueden presentarse en la relación con él, sean del lado de la neurosis o no. El cuerpo como Otro para el sujeto es un modo de orientarse en la clínica.   

En la psicosis ordinaria hay un desajuste en el orden más íntimo de esa relación con el cuerpo y el sujeto tiene que inventarse lazos artificiales para hacerlo propio, para agarrarse de él, que no se suelte. Las capas que se inventa Lars con las remeras primero, o con la mantita tejida por su madre, o con Bianca luego son su modo de mantenerse aferrado a ese cuerpo.   

Otro sesgo interesante de la película nos permite pensar la externalidad social. ¿Cuál es la identificación que permite a alguien tener una función social? ¿Ese punto de enganche que permite un lazo ya no con el cuerpo sino con el Otro social? Un trabajo, una procesión, eso le da a alguien un hacer, una función en relación a los otros de un pueblo, por ejemplo. Lars se ajusta muy bien en ese punto, trabaja, parece ser eficiente, tiene una relación positiva con esa función. Pero por fuera del trabajo la posibilidad de circulación entre los otros se ve radicalmente limitada hasta el invento-Bianca, es a partir de éste que puede sostenerse en el lazo a los otros de otro modo. El director de la película da una pincelada de una sutiliza magistral, cuando antes de entrar a la fiesta en casa de su compañera de trabajo, le explicaba Bianca - se explica - que a las personas les gusta que las llamen por su nombre, con eso ya están contentas. Señala así, al pasar, cómo el nombre cumple una función, tan obvia para muchos que se nos pasa por alto, y desconocemos su función. Para Lars ese uso del nombre es tan artificioso como para nosotros puede serlo Bianca. Todos llegamos a una fiesta con un nombre puesto. Para Lars llevar a Bianca por lo menos por un tiempo, le permite entrar en la fiesta, tomar una cerveza, y estar entre otros conversando.   

La externalidad subjetiva, esa que señala el desorden en la juntura más íntima del sentimiento de la vida, podríamos pensarla por el lado de la vacuidad, del vacío existencial, que no se dialectiza, pero en Lars no es ese el costado que más nos enseña, sino este otro en el cual él se va construyendo con los fragmentos de identificación paterna que tiene a su disposición, pedacitos imaginarios de un padre, un compensatory makebelive, un hacer creer, o un semblante paterno compensatorio. Va recogiendo chachitos de historia, de los cuales se prende como alfileres que lo sostienen precariamente. Bianca es la excusa que le permite ir contando o construyendo esa versión.   

El recurso del director es ir haciendo entrar en la trama de la película las interpretaciones de cada uno de los vecinos del pueblo, cada uno según su propio fantasma, le va da un sentido a la presencia de Bianca.  El pueblo entero delira con él, cada cual a su modo. A partir de la última enseñanza de Lacan podemos decir que todo orden simbólico es un delirio, que la vida en sí misma no tiene sentido, y que producirlo es ya delirante. Es al mismo tiempo el hilo que permite captar el anudamiento necesario. Los hay más logrados, los hay menos logrados. Pero lograr alguno es condición para que el orden se sostenga en la juntura más íntima del sentimiento de la vida. Captar el nudo que se ajusta o se suelta frente a determinadas coordenadas orienta sobre modos posibles de reanudar el caso, si hiciera falta. Encontrar ese elemento tal que funciona como broche que ordena, hilo que articula, o sutura es la clave.  

El dolor al contacto pasa a ser soportable, pero no desaparece. A Lars no es el fantasma el que le permite darle un sentido a la irrupción de goce en su cuerpo, y no logra tampoco armarse un cuerpo imaginario que con él pueda pasearse por el pueblo, hasta el invento- Bianca, el invento que él hace con ella, que lo logra, hasta determinado momento. También aquí podríamos intentar suponer causas, el director arma una paleta amplia de lecturas posibles. Lo que no podemos dudar es que nos presenta un nuevo desarreglo, el arreglo-Bianca falla.

En la clínica pueden ubicarse esos impases de los arreglos, desarreglos y nuevos arreglos.  

¿Es porque Bianca tiene sus planes? ¿es porque ve a la compañera de trabajo con otro hombre?, ¿porque Bianca no puede tener hijos? todas hipótesis. Lo que queda expuesto es el límite del arreglo-Bianca. Lars en la trama de su delirio va desplegando el desarreglo, la descompensación es clara, las alucinaciones disruptivas. También es claro como el sentido común no lo orienta, la significación fálica está ausente, lo deja sin brújula frente a la irrupción del goce fálico. Ahí donde la solución-Bianca fracasa, el delirio acompaña.   

Algunas frases de la película tales como "Un hombre no engaña a su mujer" puesta en boca de Lars u otras el discurso religioso, dichas por la voz del cura "hablaba y entendía como un niño" dan un sentido rígido, no es a través de su fantasma que Lars lee el mundo, lo hace a través de frases hechas, saberes coagulados. Sutilezas del guion que muestran esa relación particular al lenguaje, donde la literalidad es una marca registrada en la psicosis.   

Andrés Calamaro también nos cuenta que duele, que arde, que ya es demasiado tarde para curarse, que la chica era linda pero buena gente y que le toco la frente. Conocen la canción imagino, sino se las recomiendo, esa y todo el disco. Calamaro tiene otro modo de relación a la lengua, también inventa, pero en clave musical. Ahí donde Lars inventa a Bianca, Calamaro inventa canciones.   

 







  

 

 


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