Claroscuros de lo fraterno

 

Encuentro 8 de Agosto de 2022 

Andrea Berger - Liliana Zaremsky




 La peste y la supervivencia 

Andrea Berger 

Entre naturaleza y civilización, fantasía y realidad, vínculos familiares y exogámicos Peter Rock nos va llevando por un camino sinuoso. Por momentos oscuro, de túneles subterráneos, de encierro, de pasadizos secretos que parecen sin salida, pero también de bosques abiertos, de soluciones, de arreglos con los tormentos que azotan, de cuerpos que buscan la supervivencia.  

En una entrevista que le hacen al autor, cuenta que la idea del libro toma forma, a partir de una noticia que lee en un diario: un padre y una hija logran esconderse de la civilización durante cuatro años en una estructura de madera, cercana a un bosque y de la que solo salen para buscar dinero y algunos alimentos que no pueden cultivar.  

Así empieza a tejer Rock esta historia entre dos hermanas, que buscan como salir del sufrimiento que viven.  

Propongo recortar del relato tres aspectos: 1) la relación naturaleza-civilización, 2) detalles de la relación entre las dos hermanas y 3) la relación entre la protagonista y sus pensamientos. 

Es frente al malestar en la cultura, que las dos hermanas, deciden escapar hacia la naturaleza y despojarse de la civilización. Alejarse de la cultura-loca que doméstica de manera salvaje 

Creen en el sueño de un goce pacifico, armonioso que podrían encontrar en la naturaleza, desconociendo en esa ilusión, la irremediable enfermedad mental”, a la que refiere Lacan. Enfermedad que padecemos por hablar. Que entra en nuestros cuerpos y los traumatiza.   

En 1967, la nombra la peste (1), de la que estamos irremediablemente infectados y que nos somete a la debilidad de imaginar y simbolizar 

Sin embargo, las hermanas sueñan con un mundo ascético, sin palabras y sin pulsión de muerte. La hermana mayor, cree que debe rescatar a la hermana menor para cuidarla, la menor, cree que la sigue para ser cuidada. Pero podríamos interpretar que ambas se toman de la mano, se requieren mutuamente, se agarran como objeto amado y odiado, como imagen especular, incluso real pero también como lo más extimo e intrusivo.  

Sin darse cuenta, vuelven a replicar entre ellas lo imposible de sortear.  

El “Klickitates un invento, un código entre ellas, pero también es un veneno. Las une y las confronta en la búsqueda de un supuesto más allá”.  

Al mismo tiempo, una pintoresca escenografía nos describe el más acá, familiar y cotidiano de estas hermanas, que, sin duda, podría ser el de tantos otros adolescentes de hoy. Convivientes con una madre prendida permanentemente con la Tablet y que solo sabe repetir lo mismo, y un padre con antenas interconectadas a voces que le hablan desde el mundo.  

Frente a la falta de una carretera principal vemos a las hermanas, tomadas de la mano, tratando de orientarse por los cartelitos al borde del camino, de agarrarse de sus cuerpos y de recursos de supervivencia 

Una sola lo logrará, la más chica, la que requiere de cuidados, la aparentemente más débil, será de las dos, la capaz de lograr un arreglo con su cuerpo, prescindiendo de la ilusión de la felicidad-naturaleza y no sin un trabajo con las voces-mensajes que la habitan. 

En relación al cuerpo, vemos el empuje a apretarlo, ceñirlo con el chaleco salvavidas, con un buzo con cierre viejo o a meterlo en espacios que le delineen un contorno, un borde.  

Como si buscara moldear una masa agitada que si no se desparrama en la furia de las tormentas-alborotos.  

Destacaría también, el trabajo de domesticación que ella hace con los mensajes que recibe en sus cuadernos, que comienzan siendo enigmáticos, inquisidores, pero terminan dialogando e indicándole un camino 

Se constata así una transformación, por la cual pasa de ser objeto de los mensajes, a hacer de los mensajes objeto de una orientación.  

Rock, con la habilidad del artista, deja abierta la pregunta por la procedencia de los mensajes…dando lugar con su poética, al misterio del cuerpo hablante.  

Vivian, entonces, acompañada de los mensajes, y a diferencia de Autra- sombra de la hermana muerta, que revolotea desde las primeras páginas- vuelve a la casa, se reencuentra con sus cosas y sus afectosno sin las marcas, advertencias de cierta supervivencia, a fin de que el cuerpo no se ahogue en lo salvaje de la naturaleza, así como en lo salvaje de la civilización.  


Referencias: 

(1) Lacan, J. (1967), Mi enseñanza. Paidós. Buenos Aires. 2006. (pp127-128) 

 

 

  



La unión de las hermanas 

 

 

Liliana Zaremsky 

 

Esta vez es Peter Rock quien nos introduce en el lazo entre dos hermanas.  

Klickitat (1), nos llevó a la pregunta por lo fraterno, y cómo leerlo a la luz de la clínica de los arreglos sinthomáticos 

¿Es posible articular lo fraterno como una solución singular? 

Algunas puntuaciones: 

La lectura de los textos freudianos, permite ubicar tempranamente, el lazo fraterno cabalgando entre la constitución subjetiva y la de los colectivos sociales. 

Ya en el Proyecto (2) … (1895), en “El complejo del semejante”, Freud instituye una desemejanza radical del sujeto con el prójimo, estructurante y traumática al mismo tiempo. La noción de Das Ding,  será posteriormente recogida por Lacan (3), como lo extranjero, lo no representable, ubicando sobre ese Real irreductible, los cimientos del lazo del sujeto con el Otro.  

Años más tarde (1912), desarrolla en Tótem y Tabú (4), la relación intrínseca entre la conflictiva edípica y la conformación de la fratria.  El asesinato del padre, como mito originario, es el eslabón necesario para el pasaje de la naturaleza a la cultura.  

Si ponemos atención, la obra freudiana está llena de referencias sobre la importancia de la figura del hermano El “pequeño Hans” frente al nacimiento de su hermanita; el “Hombre de las ratas”, que se devalúa, respecto del hermano más bello, más fuerte y más amado por su madre; la “Joven homosexual” que “decide hacerse a un lado” luego del nacimiento de su hermano menor; “el Hombre de los lobos” y los celos intensos x su hno.; “Dora”, en esa crucial escena infantil, chupándose el dedo mientras tironea la oreja de su hermano; así como “Pegan a un niño”.  

Por otro lado, podemos leer en la carta 70 que Freud le escribe a Fliess en 1897, su propio testimonio en relación al nacimiento de un hermano: “…he recibido a mi hermano varón un año menor que yo -y muerto de pocos meses- con malos deseos y genuinos celos infantiles, y desde su muerte ha quedado en mí el germen para unos reproches”.  

Lacan, nos aporta el caso Aimée (5), perseguida por subrogados de su hermana mayor; la folie à deux de las hermanas Papin (6), el Caso de la fobia a las gallinas (7) que se constituye a partir de los ataques de un hermano mayor, por mencionar algunos textos. 

En 1938, en su texto “La familia”, retoma las ideas freudianas respecto de los celos como estructurales, argumentando acerca de lo traumático que resulta el nacimiento de un hermano que podría llegar a ocupar el lugar asignado al sujeto. De ese modo, describe el “Complejo de intrusión”, donde despliega la idea de que el Otro es aquel que me priva de lo que yo deseo. En tanto semejante, el hermano despierta una agresión primordial, completamente ajena al amor fraterno que impone el mandamiento. 

Graciela Brodsky, en el libro Pasiones lacanianas (8), señala que la noción de intrusión está en el corazón de la hermandad, y que, sin ella, no se puede pensar nada relativo a lo social desde el psicoanálisis. Y destaca, que en la 1ª enseñanza de Lacan “…no hay paz posible en el registro del Otro.” Por eso, para lograr alguna posibilidad de pacto, hay que buscar un orden del lado de la Ley.  

Cuando Lacan elabora los Discursos (1969), a la altura del Seminario 17, propone el lazo fraterno como efecto de una primera operación de segregación. 

Su afirmación es contundente: 

“Este empeño que ponemos en ser todos hermanos prueba evidente- mente que no lo somos.” 

Y agrega:Yo solo constato, que todo lo que existe se basa en la segregación, y la fraternidad es lo primero. Incluso no hay fraternidad que pueda concebirse si no es por estar separados juntos, separados del resto...” (9)

La alianza fraterna, como forma originaria del lazo con un semejante, se constituye sobre la represión de aquella agresión primordial. Por lo tanto, siempre estará latente la posibilidad de retorno de lo hostil. 

Ahora bien, en la última enseñanza Lacan introduce en la teoría un cambio radical, la regulación del goce vía la lógica universal, da paso al “cada uno a lo suyo y cada uno con su modo de gozar”, lo que implica también, una nueva concepción del lazo social. 

Si la posibilidad del lazo fraterno se asienta sobre ese fondo de soledad radical del Uno, nos interrogamos si es posible pensar el advenimiento del lazo como una invención estabilizadora, que incluyendo lo más singular de cada uno, funcione como una suplencia; y si en esta novela, como tan precisa y preciosamente ha detallado Andrea, podemos pensar que la relación entre Audra y Vivian se constituye como un soporte temporario que le permite a cada una, llevar su propio cuerpo. 

 

Referencias: 

(1) Peter Rock, Klickitat, Ediciones Godot, Argentina 2021 

(2) S.Freud, O. Compl., Proyecto… para neurólogos, Tomo I, pag.372/377, Ed. Amorrortu, BsAs 1981 

(3) J.Lacan, Seminario VII. Ed. Paidós. pag.57/88 

(4) S.Freud, Obras Completas.Totem y Tabú, Tomo XIII, Ed. Amorrortu, BsAs 1981 

(5) J. Lacan, “De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad” también llamado el “Caso Aimée o Paranoia de autocastigo”, Tesis de Medicina,1932 

(6) J.Lacan, “Motivos del crimen paranoico: el crimen de las hermanas Papin”, 1933 

(7) J.Lacan, Seminario 16, Ed.Paidós. Sobre un caso descripto por Helene Deutsch 

(8) G.Brodsky, Pasiones Lacanianas, pag163. Editorial Grama 2019 

(9) J.Lacan, Seminario 17. Ed. Paidós. Pag.120,121 

 

 

 



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