¡Dame vida!
Encuentro 12 de Septiembre de 2022
Andrea Brunstein - Alejandra Breglia
Lléname de vida
Andrea Brunstein
La película de hoy nos sumerge en la “Historia de un matrimonio” (1), en este caso el de Nicole y Charlie.
Esta historia comienza por la separación, alguien en un momento dice: “Que raro Charlie y Nicole separados…para mí eran los dos juntos”.
Voy a intentar introducir algunas citas de esta historia para interrogar el arreglo del lado de una mujer, con la singularidad de este caso.
La primera escena de la película nos muestra a ellos con el mediador de su divorcio. Les pide que lean lo que habían escrito cada uno sobre que le gustaba del otro, por alguna razón ella no quiere leerlo, pero mediante imágenes muy amorosas de su vida familiar, se escucha el relato de cada uno de ellos contando quien es el otro.
De estos relatos voy a ubicar ciertos puntos que a mí entender se entrelazan y van marcando la posición de cada uno con la que irán dando forma al síntoma de la pareja.
Charlie, cuando habla de Nicole, dice: “hace que me sienta cómodo hasta con cosas muy incómodas, sabe abrir frascos porque tiene brazos fuertes y eso se me torna muy sensual. Baila muy bien, me hace desear bailar. Tras la película “Todo sobre ella” podría haber sido una estrella en Los Ángeles, pero vino a Nueva York a hacer teatro conmigo. Le encantan mis ideas descabelladas y descubrir cómo hacerlas. Es mi actriz favorita”
Ubico este relato porque me parece que cuenta de un modo muy tierno, como ella está ubicada para él en un lugar de causa de deseo, y como el amor de ella hacia él, le genera a él algo del orden de un buen arreglo.
La película nos cuenta que a ella se le presenta una oportunidad en Los Ángeles de hacer un programa de televisión ella decide que es una posibilidad y con esto algo se produce entre ellos y se separan
Deciden no poner abogados para la separación ´pero ya en Los Ángeles una compañera a Nicole le pasa el contacto de una abogada y ella va.
Voy a citar ese primer encuentro, cuando la abogada le pregunta sobre su historia con Charlie. Me llama la atención un dato, que a medida que ella va contando la historia con él, hay algo de su cuerpo que cambia, se endereza, se pone lápiz en los labios, se entusiasma.
Cuenta que ella estaba de novia con un tal Ben, pero que se sentía un poco muerta con él, creía que no había cosas perfectas y lo aceptaba hasta que conoce a Charlie. Cuenta ese encuentro y se le ilumina el gesto, dice: El me empezó a charlar y yo le charlé, y la parte muerta no estaba muerta estaba en coma, y pasamos esa noche y nunca más me separé. El problema ya estaba ahí…lo seguía a él y a su vida porque me encantaba sentirme viva.
Me detengo en ese punto ya que me resulta lo central en esta historia. Hay ahí un goce de ella, donde en ese encuentro con él puede ubicar un goce diferente que antes lo sentía como muerto y a partir de él se le torna vivo.
Sigue diciendo: “al principio yo era la actriz, la estrella, la gente venía a verme a mí, pero cuanto más aclamaban la compañía, menos peso tenía yo, la atracción era él…y eso hubiera estado bien, pero me encogí…él era tan inteligente…durante un tiempo me alcanzó, que alguien como él pruebe una idea mía, repita un comentario…luego me di cuenta que él no me veía …no me veía como algo independiente de él”
Entonces, quiero introducir una pregunta, no una conclusión ya que no la tengo…
Me resulta interesante la posición de ella en relación a él y lo que resuena en él de eso. Ella dice no saber lo que quiere, se ubica en falta, posición ligada sobre todo a la posición del lado femenino, eso que a ella le falta, él lo tiene. “Es imperturbable sabe lo que quiere y va hacia eso” Ella decide seguirlo, y dice algo que no es menor, lo sigo porque me siento viva con él.
Ese fue su arreglo, ese encuentro le genera un goce que le da vida. Amar a ese hombre le genera un goce vivificante.
¿Podríamos ubicar ahí eso que llamamos, mujer como síntoma de otro cuerpo? Una mujer ubicada en una posición femenina, del lado del no todo falo, no significa que quede por fuera de él, esa orientación del falo la encuentra muchas veces en su hombre. Y eso le funciona como arreglo.
Hay algo sin embargo que le desestabiliza ese arreglo, y la lleva a la búsqueda de un tener de ella, quiere dirigir y ya no ser dirigida, quiere ella su pedazo de tierra, así lo nombra…ese amor que ella le tiene a él no le alcanza… ¿tal vez el encuentro con una infidelidad de él desarmó ese arreglo? …una hipótesis.
Llegando al final de la película, Charlie muy triste, pidiendo disculpas a sus amigos por su estado, se pone a cantar una canción
Dice: pide un deseo…y canta:
Que alguien me abrace demasiado fuerte
Que alguien me haga sufrir demasiado
Que alguien me haga consciente de estar vivo
Estar vivo
Que alguien me necesite demasiado
Que alguien me conozca demasiado bien
Que me quite el sueño y me dé ánimo para estar vivo
Dame vida
Nuevamente la vida como punto de encuentro con otro cuerpo.
Para terminar…el síntoma de la pareja, director/dirigida, con el efecto de goce en eso para cada uno se desarma…sin embargo hay algo del amor que permanece de principio a fin en la película…
Ultima escena…él viene a buscar al hijo, se va con él, ella le grita: Esperá.
Se agacha y le ata los cordones.
Referencias:
(1) Baumbach, N., Historia de un matrimonio, Película 2019
“Aunque ya no tenga sentido.”
Alejandra Breglia
La historia comienza por el final. Las voces en off de Charlie y Nicole describiendo rasgos que destacan uno del otro nos hablan de un tiempo pasado que, aunque narrado en presente, relata la cercanía de algo que se desarregló.
Advertimos que los dos hablan para ellos mismos, lo que leen son preciosos detalles que dan cuenta de cuánto parecen haberse servido de esos rasgos del otro para armar cierta trama.
Lo que le encanta a él de ella es que es valiente, sabe escuchar, es competitiva, contagiosa…
Desde la voz de ella él sabe siempre lo que quiere, es imperturbable, autosuficiente, sabe formar una familia…
Me pregunto si todo ello alcanza para leer allí, con esos elementos, la estofa de un arreglo sinthomático entre estos partenaires.
La última enseñanza de Lacan con las consecuencias del paso de la creencia en el Otro a la proliferación del Uno-solo supone también una reformulación de lo que sirve de enganche del parlêtre con el otro.
El no hay relación sexual, implica que se forma pareja a nivel del goce, y en este nivel el enganche es siempre sintomático.
J.-A. Miller se pregunta en El partenaire-síntoma: "¿De qué manera el parlêtre se sirve del Otro, en tanto representado por su cuerpo, para gozar?" (1)
Entre el hombre y la mujer siempre está el síntoma. El síntoma del parlêtre involucra un modo de gozar del cuerpo del Otro: cuerpo propio con su dimensión de alteridad, cuerpo del otro como un medio de goce del propio cuerpo, así el partenaire termina siendo un envoltorio, un "medio de goce".
Para el hombre una mujer es "partenaire-síntoma" que involucra un goce que responde a un "divino detalle" del objeto a de su fantasma, al modo fetichista. Para la mujer, que tiene también relación con el Otro barrado, por lo que se vincula con un lugar que no tiene límite, su modo de gozar exige que el partenaire le hable y que la ame, en la medida en que el amor está enlazado al goce.
Y bien: ¿con qué hace juego el sujeto, con quién juega su partida, de quién es partenaire?
Nicole sostiene al otro, cuida al otro. Charlie se hace cuidar, se deja cuidar.
Hacerse cuidar y ser la cuidadora, podría ser la dupla fantasmática en este caso.
Siguiendo a Charlie puedo especular que el arreglo que mantenía bajo el modo fantasmático, en tanto ella quedaba ubicada como su “actriz fetiche” queda conmovido cuando Nicole decide en un movimiento unilateral tomar un protagónico en una serie para pasar a ser la actriz de otro.
Si bien el amor puede llegar a ser uno de los nombres del arreglo que saca al parlêtre del adormilamiento del goce del Uno, también el amor puede mostrarse impotente frente a la primacía del goce del Uno.
La carta de Nicole que es leída por su hijo dando sus primeros pasos en la lectura, finaliza con “nunca dejaré de amarlo, aunque ya no tenga sentido”, frase que puede reflejar que algo del sentido común compartido se perdió.
Ya que el otro no habla nuestra lengua y que el idioma de cada uno es propio y muchas veces desconocido, de allí que es necesario que haya el arreglo que arma la ilusión de un idioma común, un sentido común que se comparte con el otro, con el no hay de fondo, arreglo que dura el tiempo que dure.
La estrofa “Dame vida” de la canción que Charlie canta en el pub, puede ser una de las formas que había tomado el enganche en este caso, insuflarle vida al otro, darle ese toque vital pulsional al otro, que toca el cuerpo.
Más allá de los estereotipos o incluso del tipo clínico delimitado, el obsesivo en su torre de aislamiento o la histeria ofreciendo su falta, lo que oficiaba de enganche vital en este caso, resultó conmovido y el efecto de un arreglo que se desacomoda se hace oír sin grandes estruendos ni tremendas catástrofes.
Esta historia muestra que un viraje fue posible, del festejo de la primer noche de brujas frustrado que denota desencuentro, al del año siguiente, donde cada uno de los partenaires haciendo par con un deseo subjetivo, pueden portar el disfraz que mejor les convenga, y así los cuatro de Liverpool caminan al lado de un fantasma, en ese carnaval de diferentes semblantes que puede ser la vida.
Puedo especular que al estar ubicados ahora en torno a un deseo singular pueden portar los ropajes y habitar las ficciones que a cada uno le venga mejor según sus síntomas. No sería tanto si juntos o separados, si en una ciudad u otra, si uno dirige y otra actúa, el divino detalle que queda puesto de relieve es la singularidad de la que se sirve cada uno para armar la escena a condición de que incluya lo más propio de cada uno.
Quedan las marcas de un arreglo, que vislumbramos en ciertos gestos, cuando él trata de arreglarle el portón a ella, o cuando ella le ata el cordón de las zapatillas, actos que reflejan que las huellas de un anudamiento pueden seguir leyéndose.
Referencias:
(1) Miller, J.-A., El partenaire-síntoma, Los cursos psicoanalíticos de
Jacques-Alain Miller, Paidós, Buenos Aires, 2008, pag. 411

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